Lactancia materna exclusiva: ¿cómo va Colombia en 2026?

Lactancia materna exclusiva: ¿cómo va Colombia en 2026?

Lactancia materna exclusiva: las cifras muestran que todavía tenemos mucho por hacer

Cada año, durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna, miles de profesionales compartimos información para recordar algo que la ciencia lleva décadas demostrando: la lactancia materna salva vidas.

Pero más allá de los mensajes en redes sociales, existe una pregunta importante:

¿Realmente estamos logrando que más bebés reciban lactancia materna exclusiva?

La respuesta es alentadora, pero todavía insuficiente.

Hoy conocemos mucho más sobre lactancia que hace veinte años. Existen mejores investigaciones, más profesionales capacitados y mayor interés por parte de las familias. Sin embargo, millones de bebés siguen dejando de recibir leche materna antes de los seis meses, muchas veces no porque sus madres no quieran amamantar, sino porque nunca recibieron el apoyo que necesitaban.

Eso significa que el problema no está solamente en la mamá. Está en el sistema que la rodea, de esto hemos hablado muchas veces.

¿Qué es la lactancia materna exclusiva?

La Organización Mundial de la Salud recomienda que todos los bebés reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida.

Esto significa que el bebé recibe únicamente leche materna, sin agua, jugos, fórmulas, infusiones ni otros alimentos, salvo medicamentos o vitaminas cuando sean indicados por su pediatra.

La evidencia científica demuestra que esta práctica disminuye el riesgo de:

  • Infecciones respiratorias
  • Diarrea
  • Hospitalizaciones
  • Muerte subita del lactante
  • Obesidad en etapas posteriores
  • Diabetes tipo 2
  • Algunas enfermedades crónicas

Para las madres también existen beneficios ampliamente demostrados, entre ellos una menor probabilidad de desarrollar cáncer de mama, cáncer de ovario y diabetes tipo 2.

¿Cómo va el mundo?

La buena noticia es que cada vez más bebés reciben lactancia materna exclusiva.

Según los datos publicados por UNICEF y la Organización Mundial de la Salud, actualmente cerca del 47% de los bebés menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva a nivel mundial.

Esto representa un avance importante si se compara con años anteriores.

La Global Breastfeeding Collective, liderada por UNICEF y la OMS, explica que este crecimiento ha permitido que millones de niños tengan un mejor comienzo de vida.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es que más de la mitad de los bebés del mundo todavía no reciben lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, a pesar de que la recomendación es ampliamente conocida en todas partes.

Eso significa que millones de familias continúan enfrentándose a dificultades como:

  • Dolor al amamantar
  • Grietas
  • Mala posición
  • Poca transferencia de leche
  • Uso innecesario de fórmula
  • Información contradictoria entre nosostros el personal de salud
  • Poca licencia de maternidad
  • Falta de apoyo familiar
  • Asesorías tardías

La mayoría de estos problemas pueden prevenirse cuando la madre recibe acompañamiento oportuno.

¿Cuál es la meta mundial?

La Asamblea Mundial de la Salud estableció como objetivo alcanzar al menos un 60 % de lactancia materna exclusiva para el año 2030.

Esta meta hace parte de los indicadores mundiales para mejorar la nutrición infantil y disminuir la mortalidad en menores de cinco años.

Aumentar la lactancia materna exclusiva no solo mejora la salud de los bebés.

También disminuye costos para las familias, reduce gastos en los sistemas de salud, protege el medio ambiente al disminuir el uso de fórmulas infantiles y contribuye a un desarrollo más sostenible.

¿Y Colombia cómo va?

Cuando muchas personas buscan en internet «estadísticas de lactancia materna en Colombia 2026», esperan encontrar un porcentaje actualizado para este año.

La realidad es diferente.

Hasta la fecha de publicación de este artículo no existe una medición nacional oficial publicada para 2026 sobre lactancia materna exclusiva.

Los indicadores nacionales de Colombia se obtienen mediante grandes encuestas poblacionales que no se realizan cada año, por lo que los datos oficiales disponibles corresponden a las publicaciones más recientes de las autoridades sanitarias y de nutrición del país. (2015-2016)

Las cifras históricas muestran que Colombia ha logrado avances importantes en comparación con décadas anteriores, pero todavía está lejos de alcanzar la meta internacional propuesta para 2030.

Fuentes oficiales:

Ministerio de Salud y Protección Social

Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN)

Detrás de cada porcentaje hay una historia

Cuando hablamos de que un país tiene un 40 %, un 48 % o un 70 % de lactancia materna exclusiva, es fácil olvidar que esos números representan familias reales.

Representan a una mamá que llora porque siente que no produce suficiente leche.

A otra que tiene las tetas lastimadas y piensa que el dolor es normal.

A una familia que recibe consejos completamente diferentes de cada persona que la rodea.

A un bebé que no logra agarrarse correctamente.

Y también representan a quienes sí encontraron apoyo a tiempo y pudieron vivir una lactancia mucho más tranquila.

Las estadísticas son importantes porque ayudan a medir el progreso de un país. Pero detrás de cada porcentaje siempre hay madres, bebés y familias que necesitan información basada en evidencia, acompañamiento y alguien que les diga: «esto tiene solución y no tienes que hacerlo sola».

¿Cómo ha evolucionado la lactancia materna exclusiva en el mundo?

Si hoy escuchas que el 48 % de los bebés menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva, puede parecer una cifra baja. Y lo es. Sin embargo, también representa uno de los avances más importantes en salud pública de la última década.

Hace apenas unos años la situación era muy diferente.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, hace aproximadamente doce años la prevalencia mundial era cercana al 37 %. Gracias al trabajo conjunto de gobiernos, profesionales de la salud, organizaciones internacionales y millones de familias, esa cifra aumentó hasta alcanzar el 48 % en la actualidad.

Este crecimiento de más de 10 puntos porcentuales significa que millones de bebés adicionales comenzaron su vida alimentándose exclusivamente con leche materna.

Aunque las publicaciones oficiales no presentan un porcentaje para cada año, la evolución global puede resumirse así:

AñoLactancia materna exclusiva mundial
2012≈ 37 %
201740 %
202144 %
2024-2026*47 %

*Corresponde a la cifra más reciente reportada por UNICEF y la OMS, utilizada en sus comunicaciones y bases de datos internacionales.

A simple vista, pasar del 37 % al 47 % puede parecer un cambio pequeño. Pero en términos de salud pública es enorme.

La OMS estima que si casi todos los bebés fueran amamantados de acuerdo con las recomendaciones internacionales, podrían evitarse más de 400.000 muertes infantiles cada año, principalmente por diarrea, infecciones respiratorias y otras enfermedades prevenibles.

América Latina todavía está por debajo del promedio mundial

Cuando analizamos nuestra región encontramos un dato que llama la atención.

Mientras el promedio mundial alcanza el 47 %, América Latina y el Caribe registran alrededor del 43 % de lactancia materna exclusiva en menores de seis meses.

En otras palabras, menos de la mitad de los bebés latinoamericanos reciben únicamente leche materna durante los primeros seis meses de vida.

Este dato demuestra que, aunque muchos países han avanzado, todavía queda un largo camino por recorrer.

Desde UNICEF se ha advertido que, si la región mantiene el ritmo actual, será muy difícil alcanzar la meta internacional del  70 % para el año 2030.

¿Por qué América Latina avanza más lento?

La respuesta no está en que las mujeres «no quieran dar teta».

La mayoría de las madres desean amamantar.

Lo que ocurre es que muchas abandonan la lactancia porque aparecen dificultades que nadie les enseñó a resolver.

Entre las principales causas identificadas por la OMS, UNICEF y la Global Breastfeeding Collective se encuentran:

  • Poca preparación durante el embarazo
  • Información contradictoria entre profesionales de salud
  • Incorporación temprana al trabajo
  • Licencias de maternidad insuficientes
  • Falta de espacios adecuados para extraer leche
  • Marketing agresivo de sucedáneos de la leche materna
  • Escaso acceso a asesoría especializada
  • Poca participación de la pareja y la familia
  • Creencias culturales que llevan a ofrecer agua, tés o fórmula sin necesidad.

Cuando varias de estas situaciones ocurren al mismo tiempo, la probabilidad de suspender la lactancia aumenta considerablemente.

¿Y Colombia?

Esta es una de las preguntas que más recibo por estos dias.

La realidad es que Colombia no publica un indicador nacional actualizado cada año.

Las cifras oficiales provienen de grandes encuestas nacionales como la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) 2015 y de los sistemas de vigilancia del Ministerio de Salud, por lo que entre una medición y otra pueden transcurrir varios años.

Eso significa que no existe una cifra oficial para 2026 que permita decir con exactitud cuál es el porcentaje actual de lactancia materna exclusiva en Colombia.

Sin embargo, sí sabemos varias cosas.

Sabemos que Colombia ha mejorado progresivamente el inicio temprano de la lactancia, con alrededor del 69 % de los recién nacidos iniciando la lactancia durante la primera hora de vida, según los datos internacionales recopilados por UNICEF.

También sabemos que el país continúa fortaleciendo políticas públicas como:

Estas acciones son fundamentales, pero por sí solas no garantizan que una mamá logre mantener la lactancia exclusiva durante seis meses.

Porque una política pública puede abrir el camino.

Pero quien resuelve una grieta dolorosa, un agarre ineficiente o una producción de leche que preocupa a la familia es el acompañamiento profesional y oportuno.

Las estadísticas no mejoran en los hospitales. Mejoran en las casas.

Muchas veces pensamos que aumentar la lactancia materna depende únicamente del sistema de salud.

Yo pienso que comienza mucho antes.

Comienza cuando una mujer embarazada entiende cómo funciona realmente la producción de leche.

Cuando aprende qué esperar durante las primeras 24, 48 y 72 horas.

Cuando sabe reconocer un buen agarre.

Cuando entiende que un bebé puede querer pegarse de la teta muchas veces al día sin que eso signifique que «quedó con hambre».

Cuando la pareja sabe cómo apoyar en lugar de decir: «dale un tetero para que descanses».

Cuando la abuela comprende que ofrecer agua o aromáticas antes de los seis meses no es una recomendación basada en evidencia.

Y cuando la mamá tiene a quién escribir si aparece una dificultad.

Ahí es donde realmente empiezan a cambiar las estadísticas.

Porque las estadísticas nacionales no son otra cosa que la suma de miles de historias individuales.

Cada familia que logra superar una dificultad gracias a información correcta representa un pequeño cambio.

Y cuando ese pequeño cambio se multiplica por miles de familias, termina convirtiéndose en un indicador nacional.

¿Qué necesita Colombia para alcanzar la meta del 60 %?

Cuando la OMS y UNICEF propusieron que para el año 2030 al menos el 60 % de los bebés recibieran lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, no estaban planteando una meta imposible.

Estaban planteando un objetivo alcanzable, siempre y cuando los países inviertan en acompañar a las familias desde el embarazo hasta los primeros meses de vida del bebé.

La Global Breastfeeding Collective identifica siete acciones prioritarias que tienen mayor impacto sobre las tasas de lactancia materna exclusiva. Estas acciones sirven como una hoja de ruta para los gobiernos, los sistemas de salud y también para los profesionales que acompañamos a las familias.

1. Preparar a las familias antes del nacimiento

Muchas mujeres llegan al parto sin haber recibido información práctica sobre lactancia.

Saben que «la leche materna es buena», pero no saben:

  • Cómo es un agarre profundo
  • Qué esperar los primeros días
  • Cómo reconocer que el bebé está tomando suficiente leche
  • Cuándo pedir ayuda
  • Qué cambios son normales y cuáles no

Cuando el conocimiento llega después del problema, muchas veces el daño ya está hecho.

Por eso la educación prenatal sigue siendo una de las intervenciones más costo-efectivas para aumentar la lactancia materna exclusiva.

2. Que las madres tengan acceso rápido a ayuda especializada

Las primeras 72 horas pueden cambiar toda una lactancia.

Un agarre superficial.

Una grieta.

Una congestión mamaria.

Una extracción ineficiente.

Una mala recomendación.

Todo eso puede hacer que una madre piense que no podrá continuar.

Sin embargo, la mayoría de estas situaciones tienen solución cuando se identifican y corrigen a tiempo.

La diferencia entre abandonar una lactancia y disfrutarla muchas veces no está en la cantidad de leche.

Está en recibir ayuda el día correcto.

3. Involucrar a toda la familia

Todavía existe la idea de que la lactancia depende únicamente de la mamá.

Pero la evidencia demuestra exactamente lo contrario.

Las madres que reciben apoyo de su pareja, familiares y entorno cercano tienen mayores probabilidades de mantener la lactancia exclusiva durante los seis primeros meses.

Por eso, en mis talleres siempre insisto en algo:

La lactancia no es un trabajo de una sola persona.

Es un proyecto familiar.

Cuando la pareja entiende cómo apoyar, cuando los abuelos conocen las recomendaciones actuales y cuando quienes rodean a la madre dejan de presionarla con consejos desactualizados, la lactancia suele ser más tranquila.

4. Proteger la lactancia en el trabajo

Miles de mujeres interrumpen la lactancia antes de lo que desean porque deben regresar a trabajar.

Aunque Colombia ha avanzado con la implementación de salas amigas de la familia lactante y normas que favorecen la extracción y conservación de la leche, todavía existen muchas empresas donde las madres encuentran barreras.

Una madre no debería tener que elegir entre alimentar a su bebé o conservar su empleo.

5. Combatir la desinformación

Hoy existe más información que nunca, como lo dije en uno de mis ebooks, una mamá hoy en dia recibe mas información en 24 horas que lo que recibieron nuestras mamás en todo el embarazo.

Y, paradójicamente, también existe más confusión.

En internet es fácil encontrar recomendaciones contradictorias.

Una publicación dice una cosa.

Un video dice otra.

Un familiar recomienda algo completamente diferente, el pediatra otra, la asesora otra y asi….

Y muchas madres terminan sintiendo que no saben en quién confiar.

Por eso es tan importante buscar información basada en evidencia científica y acudir a profesionales capacitados cuando aparecen dudas.

¿Cómo he buscado aportar a este cambio durante los últimos cinco años?

Cuando decidí crear Lactancia con Adri Araujo, mi objetivo nunca fue únicamente enseñar cómo dar teta.

Mi propósito siempre ha sido ayudar a que las familias lleguen al nacimiento con más tranquilidad, más información y más herramientas para afrontar los primeros días con su bebé.

Durante los últimos cinco años he acompañado de manera virtual a más de 13.000 familias de diferentes ciudades de Colombia y de otros países a través de talleres grupales, asesorías personalizadas y recursos educativos. Ese trabajo me ha permitido identificar un patrón que se repite una y otra vez: muchas de las dificultades que aparecen durante la lactancia podrían prevenirse si las familias recibieran información antes del nacimiento.

En cada taller intento que las familias comprendan el por qué de las recomendaciones, no solo el qué deben hacer.

Cuando una madre entiende cómo funciona su cuerpo, toma decisiones con más seguridad.

Cuando una pareja sabe cómo apoyar, disminuye la ansiedad.

Cuando una familia reconoce qué es normal y qué requiere valoración, busca ayuda más temprano.

Y cuando la información correcta llega antes del problema, muchas dificultades dejan de convertirse en una crisis.

Mi forma de trabajar

No creo en generar miedo.

Tampoco creo en decir que existe una única forma correcta de vivir la maternidad.

Cada madre.

Cada bebé.

Cada parto.

Cada historia.

Son diferentes.

Por eso, en mis talleres y asesorías siempre adapto las recomendaciones a la realidad de cada familia, utilizando las guías de la OMS, UNICEF y otras organizaciones científicas como base para brindar información actualizada y basada en evidencia.

Mi objetivo no es juzgar.

Es acompañar.

Porque ninguna mamá debería sentirse culpable por pedir ayuda.

Un pequeño cambio puede transformar toda una lactancia

Muchas veces pensamos que cambiar las estadísticas mundiales depende únicamente de los gobiernos.

Pero cada porcentaje comienza con una decisión individual.

Con una madre que recibe apoyo.

Con una familia que aprende.

Con un profesional que dedica tiempo para enseñar.

Con una empresa que protege la lactancia.

Con una comunidad que deja de repetir mitos.

Las estadísticas cambian cuando cambian las historias de las familias.

Y eso comienza mucho antes de que aparezcan los problemas.

Comienza con información de calidad.

Comienza con acompañamiento.

Comienza con educación.

¿Quieres prepararte para vivir tu lactancia con más tranquilidad?

Si estás embarazada o tu bebé acaba de nacer, recuerda que no tienes que aprender todo al tiempo.

En Lactancia con Adri Araujo encontrarás talleres virtuales y asesorías personalizadas donde aprenderás, con información basada en evidencia científica, cómo iniciar la lactancia con mayor seguridad, resolver las dificultades más frecuentes y sentirte acompañada durante este proceso.

Mi deseo es que cada familia tenga la oportunidad de vivir una lactancia informada, respetada y, sobre todo, disfrutada.

Porque detrás de cada porcentaje hay un bebé.

Y detrás de cada bebé hay una mamá que merece sentirse segura y acompañada.

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026: un comienzo de vida sostenible empieza con el apoyo

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026: un comienzo de vida sostenible empieza con el apoyo

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026: lema y significado

Cada año, del 1 al 7 de agosto, millones de familias, profesionales de la salud e instituciones de todo el mundo celebran la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una oportunidad para recordar que amamantar no solo beneficia a cada bebé y a cada madre, sino también a toda la sociedad.

En 2026, el lema es:

«Lactancia materna para un comienzo de vida sostenible: reforzar lo que funciona»

Este mensaje nos invita a mirar la lactancia desde una perspectiva más amplia. No basta con decir que la leche materna es el mejor alimento para un bebé. También necesitamos fortalecer todo aquello que hace posible que una madre pueda amamantar con tranquilidad: información basada en evidencia, acompañamiento oportuno, redes de apoyo y políticas que protejan la lactancia.

¿Qué significa un comienzo de vida sostenible?

Cuando hablamos de sostenibilidad muchas personas piensan únicamente en el medio ambiente. Sin embargo, un comienzo de vida sostenible también significa brindar a cada bebé las mejores oportunidades para crecer sano y desarrollar todo su potencial.

La leche materna es un alimento natural, siempre disponible, con la temperatura adecuada y diseñado específicamente para cubrir las necesidades nutricionales del bebé. No requiere procesos industriales, envases ni transporte, por lo que también representa una opción respetuosa con el medio ambiente.

Pero la sostenibilidad va mucho más allá del alimento. También implica construir familias más seguras, bebés más saludables y madres que se sientan acompañadas durante este proceso.

Reforzar lo que funciona

Muchas madres desean amamantar, pero en los primeros días aparecen dudas que pueden hacer que pierdan la confianza.

Es frecuente escuchar en la consulta preguntas como:

  • ¿Mi bebé estará tomando suficiente leche?

  • ¿Es normal que quiera comer tan seguido?

  • ¿Por qué siento dolor al amamantar?

  • ¿Debo complementar con fórmula?

  • ¿Mi producción de leche será suficiente?

La buena noticia es que la mayoría de estas situaciones tienen solución cuando la madre recibe orientación adecuada desde el embarazo o durante los primeros días después del nacimiento.

Reforzar lo que funciona significa precisamente eso: no dejar sola a la madre.

Significa que la pareja participe activamente, que la familia apoye en lugar de juzgar, que los profesionales de la salud hablen el mismo idioma para que no las confundan ofreciendo recomendaciones actualizadas  y que las empresas faciliten espacios para continuar con la lactancia cuando la madre regrese al trabajo.

La información también alimenta

Internet está lleno de consejos sobre lactancia. Algunos son útiles, pero otros pueden generar miedo o confusión., porque como les he dicho, no a todas nos funciona lo mismo.

Todavía circulan muchos mitos, por ejemplo:

  • Que algunas mujeres producen leche de mala calidad.

  • Que los senos pequeños producen menos leche.

  • Que si el bebé pide pecho frecuentemente significa que la no hay suficiente leche o que no lo alimenta.

  • Que todas las madres deben sentir dolor al amamantar.

Ninguna de estas afirmaciones es cierta.

Cuando una madre recibe información basada en evidencia científica puede tomar decisiones con mayor tranquilidad y confianza.

Prepararse durante el embarazo hace la diferencia

Una de las mejores formas de vivir una lactancia más tranquila es prepararse antes del nacimiento.

Conocer cómo ocurre la subida de la leche, aprender una posición adecuada, identificar cuándo el agarre necesita corregirse y saber qué esperar durante los primeros días permite disminuir la ansiedad y actuar de manera oportuna si aparece alguna dificultad.

Prepararse no garantiza que nunca existan retos, pero sí aumenta las herramientas para resolverlos.

Cada historia es diferente

Con frecuencia llegan madres a consulta diciendo que tomaron un curso de lactancia y, aun así, están presentando dolor o dificultades.

Y eso también es normal.

Cada nacimiento es diferente. Cada bebé tiene necesidades particulares. Algunas madres requieren un acompañamiento adicional porque existen factores que no pueden predecirse antes del parto.

Recibir ayuda después del nacimiento no significa que hayas hecho algo mal ni que el curso no haya servido. Significa que la lactancia es un proceso vivo que, en ocasiones, necesita adaptarse a la realidad de cada familia.

Por eso la educación prenatal y el acompañamiento individual no compiten entre sí. Se complementan.

La lactancia necesita una comunidad

Una madre no debería cargar sola con toda la responsabilidad de alimentar a su bebé.

Necesita una red que la sostenga.

Su pareja puede colaborar con las tareas del hogar.

Los abuelos pueden ofrecer apoyo emocional en lugar de presión.

Los amigos pueden respetar los tiempos de alimentación y llevar comida o postre.

Los empleadores pueden facilitar espacios para la extracción de leche.

Los profesionales de la salud pueden brindar recomendaciones actualizadas.

Cuando todos participan, la lactancia tiene mayores posibilidades de continuar con éxito.

Celebremos esta Semana Mundial de la Lactancia Materna

La Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026 es una invitación para recordar que apoyar a una madre es apoyar el futuro de una familia.

Si estás embarazada, este es un excelente momento para prepararte.

Si ya nació tu bebé y tienes dudas, recuerda que pedir ayuda a tiempo puede marcar una gran diferencia.

La lactancia no tiene que vivirse en soledad. Con información adecuada y acompañamiento oportuno, muchas dificultades pueden resolverse.

Porque un comienzo de vida sostenible empieza cuando reforzamos aquello que realmente funciona: el conocimiento, el apoyo y la confianza en cada madre.

Con amor Adri. 

 

¿Estás embarazada? Prepararte antes del nacimiento puede ayudarte a iniciar la lactancia con mayor confianza. Agenda una asesoría personalizada o participa en mis talleres para resolver tus dudas antes de que nazca tu bebé.

Fases de la lactancia materna: guía para entender cómo cambia tu leche y qué esperar en cada etapa

Fases de la lactancia materna: guía para entender cómo cambia tu leche y qué esperar en cada etapa

Fases de la lactancia materna: todo lo que una mamá necesita saber

Si estás embarazada o acabas de tener a tu bebé, es normal que tengas muchas dudas sobre las fases de la lactancia materna. Tal vez escuchaste hablar del calostro, de la subida de la leche o de la leche madura, pero no sabes exactamente qué ocurre ni cuándo sucede cada cambio.

La buena noticia es que tu cuerpo está diseñado para alimentar a tu bebé. La leche materna no es siempre igual. Cambia de manera natural para responder a las necesidades del recién nacido desde el embarazo hasta el final de la lactancia.

Conocer estas etapas te ayudará a entender qué está pasando con tu cuerpo, evitar preocupaciones innecesarias y reconocer cuándo es importante buscar apoyo profesional.

¿Cuáles son las fases de la lactancia materna?

Cuando hablamos de las fases de la lactancia materna, realmente nos referimos a dos procesos que ocurren al mismo tiempo:

  • Las fases de producción de la leche, conocidas como lactogénesis.
  • Los cambios en la composición de la leche materna conforme pasan los días.

Ambos procesos trabajan juntos para que tu bebé reciba exactamente lo que necesita en cada momento.

Fase 1. Lactogénesis I: la producción de calostro durante el embarazo

La primera fase comienza incluso antes del nacimiento.

Desde aproximadamente la semana 16 del embarazo, si, como lo lees , desde la semana 16! las células de la glándula mamaria empiezan a producir pequeñas cantidades de calostro,  como siempre les digo en el taller , la naturaleza es tan perfecta que le cuerpo se empieza a preparar por si ocurre un nacimiento prematuro. Muchas mujeres notan algunas gotas amarillas durante el embarazo, mientras que otras nunca ven salir leche antes del parto. Ambas situaciones son completamente normales.

En esta etapa, las hormonas del embarazo, especialmente la progesterona, impiden que exista una producción abundante de leche, aunque la mama ya está preparada para alimentar a su bebé.

¿Qué ocurre en esta fase?

  • Se desarrolla el tejido productor de leche.
  • Comienza la producción de calostro.
  • La mama se prepara para la lactancia.

Fase 2. Lactogénesis II: la subida de la leche

Después del nacimiento y tras la salida de la placenta, disminuyen los niveles de progesterona. Esto permite que la prolactina estimule una producción mucho mayor de leche.

Este proceso suele ocurrir entre las 30 y 72 horas después del parto, aunque en algunas madres puede tardar un poco más, especialmente si hubo complicaciones en el parto.

Muchas mujeres describen este momento como «la subida  o la bajada de la leche».

Durante estos días es normal sentir:

  • Tetas más pesadas.
  • Mayor tensión o llenado.
  • Sensación de calor.
  • Aumento importante del volumen de leche.

No todas las mamás experimentan una subida de la leche muy evidente. Algunas producen leche de forma gradual y eso también puede ser completamente normal.

Fase 3. Lactogénesis III o galactopoyesis

Esta es la fase de mantenimiento de la producción de leche.

A partir de este momento, la cantidad de leche ya no depende únicamente de las hormonas. El principal regulador pasa a ser el vaciamiento frecuente de la teta.

En otras palabras:

Mientras más leche extraiga el bebé o el extractor, más leche producirá el cuerpo.

Este mecanismo funciona gracias a la ley de oferta y demanda.

Por eso, durante las primeras semanas suele recomendarse:

  • Ofrecer la teta con frecuencia.
  • Evitar horarios rígidos.
  • Permitir que el bebé succione eficazmente.
  • Corregir el agarre cuando sea necesario.

Fase 4. Calostro: la primera leche de tu bebé

Aunque el calostro ya se produce durante el embarazo, el bebé comienza a recibirlo desde el nacimiento.

Es una leche espesa, amarilla o anaranjada, tambien puede ser transparente producida en pequeñas cantidades.

Muchas madres creen que es muy poca leche.

En realidad, es exactamente la cantidad que necesita un recién nacido durante sus primeros días de vida.

Beneficios del calostro

  • Aporta altas concentraciones de anticuerpos, especialmente inmunoglobulina A (IgA). Creando una capa protectora en su sistema inmune.
  • Protege el intestino del recién nacido, preparandolo para cuando llegue la leche en cantidades.
  • Favorece el desarrollo de la microbiota intestinal.
  • Ayuda a disminuir el riesgo de infecciones.
  • Facilita la eliminación del meconio.
  • Contribuye a reducir el riesgo de ictericia.

Por estas razones, el calostro suele conocerse como la primera vacuna natural del bebé.

Fase 5. Leche de transición

Entre el tercer y el decimocuarto día aproximadamente, la leche cambia de forma progresiva.

En esta etapa aumenta:

  • El volumen de leche.
  • La cantidad de grasa.
  • La lactosa.
  • El contenido energético.

Mientras tanto, disminuye gradualmente la concentración de algunas proteínas y componentes inmunológicos propios del calostro.

Este cambio ocurre poco a poco. No existe un día exacto en el que el calostro desaparezca y aparezca otra leche diferente.

Fase 6. Leche madura

Alrededor de la segunda semana, la mayoría de las madres producen leche madura.

Esta seguirá cambiando durante toda la lactancia según:

  • La edad del bebé.
  • La frecuencia de las tomas.
  • Si el bebé nació prematuro o a término.
  • El momento del día.
  • El estado de salud de la madre y del bebé.

La leche madura contiene el equilibrio adecuado de:

  • Agua.
  • Grasas.
  • Proteínas.
  • Lactosa.
  • Vitaminas.
  • Minerales.
  • Hormonas.
  • Enzimas.
  • Células vivas.
  • Factores inmunológicos.

Por eso, la leche materna sigue siendo un alimento vivo que continúa adaptándose a las necesidades del bebé incluso muchos meses o años después del nacimiento.

Fase 7. Los cambios de la leche durante una misma toma

Existe la idea de que hay una «leche del principio» y una «leche del final».

Aunque la composición sí cambia durante la toma, no existen dos tipos de leche completamente diferentes.

Al inicio de la toma, la leche suele contener una mayor proporción de agua y lactosa, lo que ayuda a hidratar al bebé.

A medida que la teta se va vaciando, aumenta progresivamente la concentración de grasa.

Este cambio ocurre de manera continua, no como si existiera un momento exacto en el que la leche cambiara de un tipo a otro.

Por esta razón, generalmente se recomienda permitir que el bebé termine una teta antes de ofrecer la otra, respetando siempre su ritmo.

¿Qué factores pueden retrasar las fases de la lactancia materna?

En algunas madres, la producción abundante de leche puede tardar un poco más en establecerse.

Algunas situaciones asociadas son:

  • Diabetes materna.
  • Obesidad.
  • Retención de fragmentos placentarios.
  • Hemorragia posparto importante.
  • Separación prolongada entre la madre y el bebé.
  • Tomas poco frecuentes.
  • Agarre ineficaz.

Identificar estos factores permite brindar apoyo temprano y prevenir dificultades en la lactancia.

Mitos sobre las fases de la lactancia materna

«Si solo sale calostro, mi bebé se queda con hambre»

No es cierto. El estómago del recién nacido tiene una capacidad muy pequeña durante los primeros días y el calostro está perfectamente adaptado a sus necesidades.

«La subida de la leche debe ocurrir exactamente al tercer día»

No siempre. Existe un rango normal y cada mujer puede experimentar este proceso de forma diferente.

«Cuando aparece la leche madura ya no tiene defensas»

Falso. La leche madura continúa aportando anticuerpos, células inmunológicas y muchos otros componentes que protegen al bebé durante toda la lactancia.

«La leche se vuelve agua después de algunos meses»

No. La leche materna sigue siendo nutritiva y mantiene sus beneficios inmunológicos durante toda la lactancia.

¿Cuándo buscar ayuda de una asesora de lactancia?

Consulta con un profesional si observas alguna de estas situaciones:

  • El bebé no logra agarrarse de la teta.
  • La subida de la leche no ocurre después de varios días y el bebé presenta pérdida excesiva de peso.
  • Hay dolor intenso durante todas las tomas.
  • El bebé moja muy pocos pañales.
  • Existen dudas sobre la cantidad de leche que está recibiendo.

Recibir ayuda durante los primeros días puede hacer una gran diferencia en el establecimiento de la lactancia.

Preguntas frecuentes sobre las fases de la lactancia materna

¿Cuánto dura el calostro?

Generalmente entre dos y cuatro días, aunque el cambio hacia la leche de transición ocurre de forma gradual.

¿Cuándo llega la leche madura?

Habitualmente alrededor de las dos semanas después del parto.

¿Todas las mamás sienten la subida de la leche?

No. Algunas notan un aumento importante del volumen y otras experimentan un cambio mucho más gradual.

¿La leche cambia durante toda la lactancia?

Sí. La leche materna continúa modificando su composición según la edad del bebé, las tomas e incluso durante una misma sesión de lactancia.

Lo más importante que debes recordar

Las fases de la lactancia materna forman parte de un proceso biológico extraordinario. Desde el calostro hasta la leche madura, cada cambio ocurre para responder a las necesidades de tu bebé.

La evidencia científica demuestra que la producción de leche depende en gran medida de un buen vaciamiento de la teta y de una succión eficaz. Con información adecuada y apoyo oportuno, la mayoría de las madres pueden establecer la lactancia que para cada una sea exitosa. 

La idea no es que tengas en un papel escrito y que estes contando horas y dias para saber en que momento vas, la idea es que conozcas como funciona y que si existe, solo para estar tranquila  no  para estresarte ni sentirte juzgada porque las cosas no salen como lo planeaste. Recuerda que aqui  solo te cmprato información y que tú lo vas manejando como te funciona deacuerdo a toda la información que ya tienes, sin complicarte  ni darte latigo, solo fluyendo con este nuevo camino. 

Cómo Aumentar la Producción de Leche Materna con Evidencia Científica

Cómo Aumentar la Producción de Leche Materna con Evidencia Científica

Una de las preocupaciones más frecuentes que recibo en consulta, y que a menudo genera niveles altísimos de ansiedad, es la sensación de no tener suficiente leche para el bebé «¿será que si tengo buena producción?» es la frase que tal vez escucho todos los dias de mi vida. El miedo a que el recién nacido pase hambre es la principal causa de abandono temprano de la lactancia. Sin embargo, antes de recurrir a suplementos o fórmulas innecesarias, es vital entender cómo funciona el cuerpo humano desde una perspectiva biológica y fisiológica.

Como Asesora Certificada en Lactancia Materna, mi objetivo es brindarte información clara, veraz y basada en evidencia científica. No necesitas remedios mágicos ni infusiones de dudosa procedencia; necesitas comprender la mecánica de tu cuerpo, corregir posibles fallos en la técnica y, sobre todo, proteger tu descanso y bienestar. A lo largo de este artículo, abordaremos a profundidad como aumentar la producción de leche materna utilizando métodos comprobados, desmintiendo creencias populares y entendiendo por qué el acompañamiento profesional es un pilar fundamental en este proceso.

 

La Fisiología de la Lactancia: ¿Cómo se produce realmente la leche?

 

Para saber cómo intervenir o como cambiar la producción, primero debemos entender el mecanismo que la regula. La lactancia materna no funciona como un tanque que se llena y se vacía, sino como una fábrica que produce bajo demanda. Este es el principio básico de la oferta y la demanda, y si, sé que estas aburrida de leer y escuchar lo mismo de todas las asesoras, pero dejame explicarte.

Existen dos hormonas principales involucradas: la prolactina (encargada de producir la leche) y la oxitocina (encargada de la eyección o salida de la leche). Cuando el bebé succiona la teta de manera efectiva, envía una señal al cerebro para liberar estas hormonas. Además, la teta contiene una proteína llamada Factor Inhibidor de la Lactancia (FIL). Si la leche se acumula en la teta porque no es extraída (ya sea por el bebé o por un extractor), el FIL le dice al cerebro: «detén la producción, hay demasiada leche almacenada y nos podemos enfermar». Por el contrario, una teta que se vacía con frecuencia recibe la señal de fabricar más rápido.

Por lo tanto, la regla de oro es indiscutible: a mayor estímulo y vaciado efectivo, mayor producción.

 

¿Realmente necesitas saber como aumentar la produccion? Señales de alerta reales

 

Antes de aplicar cualquier método, es imperativo evaluar si realmente hay una baja producción (hipogalactia) o si estamos ante una percepción errónea influenciada por el entorno o el desconocimiento de la normalidad del recién nacido. ¿Qué debemos tener en cuenta?

 

    • El peso del bebé: Un bebé que recupera su peso de nacimiento hacia los 15 días y mantiene una ganancia de peso adecuada según las tablas de la OMS, está recibiendo suficiente leche.
    • Pañales sucios: A partir del cuarto o quinto día de vida, esperamos ver al menos 5-8 pañales bien mojados de orina clara y deposiciones regulares (color mostaza).
    • Deglución audible: Ver y escuchar al bebé tragar durante la toma es un indicador de transferencia de leche.

Si tu bebé cumple con estos criterios, tu producción es exacta y perfecta para sus necesidades. Las tetas blandas, que el bebé pida de comer cada hora (brotes de crecimiento) o que no logres extraer mucha leche con el extractor, no son indicadores médicos de baja producción.

 

Métodos basados en evidencia científica para aumentar la producción

 

Si tras una valoración profesional se determina que efectivamente es necesario un aumento en el volumen de leche, existen estrategias clínicas y mecánicas que podemos implementar. 

 

1. Corrección del agarre y aumento de la frecuencia

De nada sirve poner al bebé en la teta 20 veces al día si el agarre es superficial o doloroso. Un mal agarre significa que el bebé está gastando energía pero no está logrando drenar o sacar la leche de manera eficiente. La primera medida siempre será revisar la postura, asegurar un agarre asimétrico y profundo, y ofrecer la teta a libre demanda real, sin mirar el reloj. Olvídate de la regla de «15 minutos de cada lado»; el bebé debe soltar la teta por sí mismo.

 

2. Compresión mamaria

Esta es una técnica manual que ayuda a aumentar el flujo de leche hacia el bebé cuando este está pegado en la teta pero solo «chupetea» sin tragar activamente. Consiste en rodear la teta con la mano en forma de «C» (lejos de la areola) y apretar firmemente pero sin causar dolor, manteniendo la presión mientras el bebé succiona. Esto incrementa la transferencia de leche y, por ende, el estímulo de producción.

 

3. Contacto piel con piel

La evidencia demuestra que el contacto ininterrumpido piel con piel entre la madre y el bebé no solo estabiliza las constantes vitales del recién nacido, sino que dispara los niveles de oxitocina de la madre. Esta hormona del bienestar y del amor facilita reflejos de eyección o salida más potentes y frecuentes. Acuéstate con tu bebé desnudo (solo con pañal) sobre tu pecho descubierto y permítete descansar bien arrunchados.

 

4. La Extracción Poderosa (Power Pumping) 

Cuando necesitamos enviar un mensaje de urgencia al cerebro para que dispare la producción de prolactina, simulamos el comportamiento de un bebé atravesando un brote de crecimiento. Para esto, utilizamos la técnica conocida como «Extracción Poderosa».

Este método consiste en hiperestimular la teta con un extractor (idealmente doble) durante aproximadamente una hora al día, intercalando periodos cortos de extracción y descanso. Una pauta común es:

 

    • 20 minutos de extracción.
    • 10 minutos de descanso.
    • 10 minutos de extracción.
    • 10 minutos de descanso.
    • 10 minutos de extracción.

Es una técnica exigente pero altamente efectiva en lalgunos casos en un plazo de 48 a 72 horas. Para profundizar en los protocolos exactos y variaciones de esta técnica, porque hay muchas, te recomiendo consultar la información detallada sobre la extracción poderosa en Alba Lactancia Materna.

 

La individualidad en la lactancia: Por qué el acompañamiento es vital

 

Es fundamental ser enfática en un punto crítico: no todos los métodos funcionan para todas las mujeres, ni todas las bajas producciones tienen el mismo origen, creo que esto ya lo habia mencionado antes en otro blog.

Buscar en internet como aumentar la producción te arrojará miles de resultados y rutinas, pero aplicar protocolos genéricos sin evaluar tu contexto clínico puede llevarte a la frustración y al agotamiento extremo. Una baja producción puede deberse a retención de placenta, síndrome de ovario poliquístico (SOP), hipotiroidismo no controlado, cirugía mamaria previa, o a una anquiloglosia (frenillo corto) en el bebé que le impide extraer la leche adecuadamente, mal agarre de la teta, talla incorrecta del extractor. 

Si te pones a hacer «Extracción Poderosa» pero el problema subyacente es un frenillo limitante en el bebé o una alteración tiroidea en ti, te vas a agotar físicamente frente al extractor sin resolver la causa raíz. Por eso, el acompañamiento de una Asesora Certificada en Lactancia Materna o un IBCLC es innegociable. Necesitamos hacer una historia clínica completa, evaluar la toma en directo e individualizar el plan de acción. No estás sola, pero necesitas la ayuda correcta.

 

Mitos vs. Realidades sobre la producción de leche

El entorno de una madre reciente suele estar lleno de opiniones no solicitadas. Vamos a derribar, con ciencia, las falsas creencias más comunes que sabotean tu lactancia.

 

    • MITO: «Beber mucha leche de vaca o agua hace que produzcas más leche.»REALIDAD: Eso es un mito absoluto. Debes beber agua según tu sed. Forzarte a hiperhidratarte no aumentará tu producción, de hecho, en casos extremos, puede inhibirla. La leche materna se produce a partir de tu sangre, no del líquido que ingieres directamente.
    • MITO: «Tomar avena, malta, cerveza sin alcohol o infusiones de hinojo aumenta la leche.»REALIDAD: La evidencia científica no respalda el uso de alimentos o infusiones como galactogogos efectivos. Algunos de estos, como el hinojo en altas dosis, pueden incluso ser tóxicos para el bebé. El único estímulo real es la succión o extracción efectiva.
    • MITO: «Si mis pechos están blandos, es porque ya no tengo leche.»REALIDAD: A partir de las 6-12 semanas, la producción se regula de manera autocrina. La teta deja de almacenar grandes cantidades y comienza a fabricar la leche en el momento exacto en que el bebé succiona. Una teta blanda es una teta eficiente y madura, no una teta vacía.
    • MITO: «Para que el pecho se llene, hay que esperar 3 horas entre tomas. «REALIDAD: Retrasar las tomas es la receta perfecta para disminuir la producción. Como vimos en la fisiología, la acumulación de leche envía la señal de frenar la fábrica. A más vaciados, más producción.

 

Tu bienestar es innegociable

 

Para producir leche, tu cuerpo necesita energía, pero sobre todo, tú necesitas paz mental y apoyo. Es imposible exigirle a una madre que mantenga una lactancia exitosa y aumente su producción si está exhausta, no se alimenta adecuadamente, atiende las visitas de toda la familia y se encarga de la limpieza del hogar. 

El entorno debe proteger a la díada madre-bebé. Las visitas deben traer comida, hacer la compra y ocuparse de la casa, para que tú solo te dediques a descansar, sanar tu cuerpo tras el parto y alimentar a tu bebé. Delega todo aquello que no requiera de tus tetas. Si sientes que la presión te sobrepasa, pon límites claros. Tu salud física y emocional está por encima de cualquier convención social.

Si estás atravesando dificultades, sientes dolor, o tienes dudas reales sobre el peso de tu bebé y tu producción, no dejes pasar el tiempo. La intervención temprana es la clave para redirigir una lactancia complicada. Te invito a agendar una consulta de asesoría personalizada para que, juntas y con evidencia científica, tracemos el plan exacto que tú y tu bebé necesitan. Tu lactancia merece ser protegida y tú mereces disfrutarla con seguridad y empoderamiento.

¿Qué es a libre demanda en lactancia materna y cómo dominar la oferta y la demanda?

¿Qué es a libre demanda en lactancia materna y cómo dominar la oferta y la demanda?

Los primeros días con un recién nacido en casa suelen estar marcados por el agotamiento físico, la incertidumbre y una avalancha de opiniones externas. Como Asesora Certificada en Lactancia Materna, observo constantemente cómo las madres se enfrentan a dudas profundas sobre su capacidad para alimentar a sus bebés. La preocupación principal casi siempre se reduce a una sola pregunta: «¿Estaré produciendo suficiente leche?».

Para responder a esta inquietud con seguridad, es fundamental dejar de lado las opiniones sin fundamento y centrarse en la fisiología humana, la naturaleza. El cuerpo de la mujer está perfectamente diseñado para alimentar a su cría, pero este proceso requiere comprender un mecanismo biológico fascinante y exacto. Hoy, desde la evidencia científica y la práctica profesional, analizaremos a fondo que es a libre demanda en lactancia materna y cómo funciona realmente la ley de la oferta y la demanda en tu cuerpo.

 

El concepto central: ¿Qué es a libre demanda en lactancia materna?

Es muy común escuchar la instrucción de «dar la teta a libre demanda», pero pocas veces se explica a detalle qué implica esto en la realidad del posparto. Entender que es a libre demanda en lactancia materna significa desaprender la idea de que los bebés deben comer con horarios establecidos por un reloj.

La libre demanda significa ofrecer la teta cada vez que el bebé muestre señales de hambre, sin importar cuánto tiempo haya pasado desde la última toma, y permitirle succionar hasta que se suelte por sí solo, sin limitar la duración en cada teta. No existen las reglas de «15 minutos de cada lado» ni de «esperar tres horas entre tomas». El reloj no tiene lugar en la lactancia materna exitosa.

Este concepto es la piedra angular para establecer una producción de leche adecuada. El bebé no solo succiona para alimentarse; succiona para calmarse, para regular su temperatura, para aliviar el dolor y, lo más importante, para enviarle un mensaje directo a tu cerebro indicando cuánta leche debe fabricar para el día siguiente.

La ciencia detrás de la teta: Cómo funciona la oferta y la demanda

La teta no es un almacén de leche; es una fábrica. Muchas mujeres creen erróneamente que deben esperar a que la teta «se llene» para poder amamantar a sus bebés. La evidencia demuestra que este pensamiento no solo es incorrecto, sino que pone en grave riesgo la producción de leche.

La regla de oro: A mayor extracción, mayor producción

El mecanismo es simple y directo: cuanta más leche se extrae de la teta (ya sea por la succión efectiva del bebé o mediante un extractor), más leche producirá el cuerpo. Si la leche se queda retenida en las tetas, el cuerpo recibe la señal de que hay un exceso y, en consecuencia, disminuye la producción. 

El Factor Inhibidor de la Lactancia (FIL)

Para entender este proceso a nivel celular, debemos hablar del FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia). Esta es una proteína presente en la leche materna. Cuando la teta está llena y la leche se acumula, la concentración de FIL aumenta. Este incremento le envía una señal química a las células productoras de leche (lactocitos) ordenándoles que detengan la producción para evitar una congestión severa o mastitis.

Por el contrario, cuando el bebé vacía la teta con frecuencia, los niveles de FIL disminuyen drásticamente. Al no haber inhibidor, la fábrica se activa a su máxima capacidad y la velocidad de síntesis de leche se acelera. Es decir, una teta vacía produce leche mucho más rápido que una teta llena.

El papel de las hormonas: Prolactina y Oxitocina

Además del control local mediante el FIL, el cerebro juega un papel vital a través de dos hormonas principales:

    • Prolactina: Es la hormona encargada de producir la leche. Sus niveles se elevan con cada succión del bebé. Curiosamente, los picos más altos de prolactina se dan durante la noche, por lo que las tomas nocturnas son innegociables para mantener una buena producción. Sé que suena agotador, claramente en un inicio es bastante dificial la adaptación pero todos los dias van cambiando las cosas y vas teniendo rutinas.
    • Oxitocina: Conocida como la hormona del amor, es la encargada de la eyección o salida de la leche. El estrés, el dolor intenso o la ansiedad pueden inhibir o bloquear la oxitocina, dificultando que la leche fluya aunque la teta esté produciéndola. Por eso es vital proteger el entorno de la madre.

¿Qué debemos tener en cuenta para asegurar una buena producción?

Como experta en cuidados del recién nacido, mi objetivo es darte herramientas prácticas y basadas en evidencia. Si deseas establecer y mantener una producción de leche óptima, estas son las acciones directas que debes implementar:

    • Identifica las señales tempranas de hambre: No esperes al llanto. El llanto es una señal tardía de hambre y un bebé alterado tendrá dificultades para lograr un agarre profundo y sin dolor. Ofrece  la teta cuando el bebé empiece a moverse, abra la boca, gire la cabeza buscando o se lleve las manos a la cara.Si, parece que es todo el día, pero eso solo se percibe asi las primeras semanas despues ya no tanto. 
    • Verifica el agarre: Una succión frecuente no sirve de nada si el agarre es superficial. Un mal agarre  te lastima mucho tanto que puedes ver heridas muy dificiles de sanar  y no extrae la leche de manera eficiente, lo que eventualmente disminuirá la producción. El agarre debe ser asimétrico, abarcando gran parte de la areola inferior, y los labios del bebé deben estar evertidos, como un pescadito.
    • Fomenta el contacto piel con piel: Pero piel con piel de verdad, mamá o papá sin camibla, sin top y bebé en pañal. Esta práctica no es exclusiva de las primeras horas de vida, ni de los prematuros. El contacto piel con piel regula la respiración y temperatura del bebé, lo mantiene en un estado de alerta tranquila y dispara los niveles de oxitocina en la madre, facilitando el flujo de leche.
    • Respeta las tomas nocturnas: Como mencionamos, la prolactina tiene su mayor actividad de noche. Intentar que un recién nacido «duerma toda la noche» sin comer es un error fisiológico y un atentado contra la producción de leche y la salud de tu bebé.
    • Permite que el bebé termine la primera teta: No lo cambies de lado por tiempo. La leche del final de la toma tiene un mayor contenido de grasa, esencial para la saciedad y el aumento de peso del bebé. Solo ofrece la segunda teta si el bebé suelta la primera de forma espontánea y sigue mostrando señales de hambre.

Las crisis de lactancia o brotes de crecimiento

Un fenómeno que genera muchísima angustia y que está íntimamente ligado a la oferta y la demanda son las llamadas crisis de lactancia. Ocurren típicamente alrededor de las 3 semanas, 6 semanas y 3 meses de vida, pero tambien hay hipotesis de que existen otras.

Durante estos períodos, el bebé necesita aumentar el volumen de leche que recibe porque está experimentando un brote de crecimiento. ¿Cómo logra que tu cuerpo produzca más? Pidiendo la teta de manera incesante, cada 30 min, a veces mas seguido, durmiendo solo cargado por su mamá, mostrándose irritable, tirando del pezón y pareciendo insatisfecho tras las tomas.

La respuesta del entorno suele ser: «Te quedaste sin leche, dale fórmula». Eso es un error. Si interfieres introduciendo suplementos sin indicación médica en lugar de poner al bebé a la teta, tu cuerpo no recibirá el estímulo necesario para aumentar la producción y, efectivamente, la oferta disminuirá. La única solución basada en evidencia para superar un brote de crecimiento es paciencia, muchos brazos y más teta a libre demanda., aprende a dar la teta acostada para que tambien logres descansar.

 

Mitos vs. Realidades sobre la oferta y la demanda

En mi práctica profesional, gran parte de mi trabajo consiste en desmentir información obsoleta que sabotea la lactancia. Aclaremos estos puntos de una vez por todas:

    • Mito: «Mis pechos se sienten blandos y ya no gotean, seguro me quedé sin leche.»Realidad: Eso es un mito. Pasadas las primeras semanas, la producción se regula. Las tetas blandas son señal de que tu cuerpo ha calibrado perfectamente la producción a las necesidades del bebé y ya no hay retención innecesaria. Una teta blanda es una teta que funciona bien y produce lo suficiente y necesario para tu bebé.
    • Mito: «Debo esperar al menos 2 o 3 horas para que el pecho se vuelva a llenar.» Realidad: Totalmente falso. Como explicamos con el mecanismo del FIL, cuanto más vacío está la teta, más rápido produce leche. Esperar horas solo le dice a tu cuerpo que ralentice la producción.
    • Mito: «Tomar agua de avena, cerveza o ciertos tés aumenta la cantidad de leche.» Realidad: La evidencia demuestra que no existen alimentos ni bebidas mágicas (galactogogos) que aumenten la producción por sí solos. La única manera de producir más leche es mediante la succión frecuente y efectiva del bebé o la extracción. Estar bien hidratada es importante para la salud de la madre, pero beber litros de líquidos no creará más leche si no hay estímulo.
    • Mito: «Si el bebé pide cada hora, es porque mi leche no lo llena.» Realidad: La leche materna se digiere con extrema facilidad y rapidez, de 30 a 50 minutos aproximadamente a diferencia de la fórmula artificial. Es perfectamente normal y fisiológico que un bebé alimentado de la teta demande comer con mucha frecuencia, su estomago chiquito, se llena facil y se vacia rapido, entonces, no es que quede con hambre, es que le vuelve a dar hambre.

El entorno y la protección de la madre lactante

No puedo dejar de lado un factor crucial en la lactancia: el descanso y el entorno de la madre. El estrés es el enemigo número uno de la oxitocina. Para que una madre pueda amamantar a libre demanda, necesita estar a libre demanda para su bebé. Esto requiere que alguien más se encargue del resto.

Tu prioridad es el bebé, no atender visitas, no mantener la casa impecable ni cumplir con las expectativas sociales. Es imperativo establecer límites sanos. Las visitas durante el posparto temprano deben ser mínimas, cortas y, preferiblemente, deben aportar ayuda práctica (traer comida, limpiar, lavar ropa) en lugar de simplemente ir a cargar al bebé mientras la madre atiende a los invitados.

La madre debe ser atendida. Necesita estar bien alimentada, hidratada y descansar siempre que el bebé duerma. Una madre exhausta y abrumada por el entorno tendrá mucha más dificultad para sobrellevar la intensidad que requiere la instauración de la lactancia materna.

Sé que es dificil y que no todo es perfecto, pero como siempre les he dicho, los limites se deben empezar a colocar desde el embarazo y hablarlos con el papá del bebé vivan o no juntos y con la persona que les va a ayudar en esas primeras semanas, asi cuando llegue el momento no va a ser tan dificil y todos estarán hablando el mismo idioma.

Un camino hacia la confianza

Comprender a profundidad que es a libre demanda en lactancia materna y cómo la fisiología de tu cuerpo responde de manera matemática al estímulo de tu bebé, te otorga el poder de ignorar los comentarios desalentadores. Tu cuerpo sabe lo que hace. El bebé sabe lo que necesita. Al unir ambos instintos mediante la succión frecuente y sin restricciones de horario, aseguras una nutrición óptima y un desarrollo saludable para tu recién nacido.

Recuerda que la lactancia es un proceso de aprendizaje para ambos. Si sientes dolor al amamantar, si el bebé no está ganando el peso adecuado o si te sientes superada por la situación, no tienes que atravesarlo sola ni recurrir al destete prematuro por falta de información correcta. Busca apoyo especializado y basado en evidencia.

Si deseas profundizar en estos temas, resolver dificultades específicas con el agarre, o preparar tu entorno para un posparto protegido, te invito a agendar una asesoría personalizada o inscribirte en nuestros talleres a través de lactancia.com.co. Juntas podemos proteger tu lactancia y asegurar el mejor inicio para ti y tu bebé.

 

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